Granero, además de un gran torero y
buena gente (se habló de canonizarlo),
era un virtuoso del violín. En El Ruedo
1946 lo contaba D. Justo.
Sin pretensiones, salvo compartir con quienes coincidan en mis gustos taurinos, los muchos buenos ratos que me paso leyendo cosas de Toros. (fabad)