Hay tanta mala poesía taurina, que nunca me ha enganchado
ni tan siquiera la buena, pero hay grandes poetas que se han
fijado en la tauromaquia, en el Toro o en el torero y eso si me
parece importante. Miguel Hernández... el Toro...
Sin pretensiones, salvo compartir con quienes coincidan en mis gustos taurinos, los muchos buenos ratos que me paso leyendo cosas de Toros. (fabad)