domingo, 22 de noviembre de 2009

El niño y D.Pablo unidos


El niño, que todavía no sabía, tendrá
hoy unos 45 años. ¿Seguirá toreando?.
¿O lo habrán aburrido los nuevos ricos
de la Maestranza?.

D. Pablo fue un ejemplo en casi todo.
Muy bueno no es el cite, pero enseña
mucho.
Son la primera y la última página de
la primera revista del año 1967.

4 comentarios:

gomez de lesaca dijo...

Parece increible que la foto de El Cateto corresponda a los años 60. Parece un hombre del campo de antes del 1900. Lo antiguo está ahí al lado, muy cerca.

Saludos cordiales de su lector.

fabad dijo...

Era una caracterización de Ricardo Puga, gracias a la cual toreó algo.
De todas formas en los 50, mis primeros recuerdos, había muchos hombres del campo con ese aspecto.
Saludos.

gomez de lesaca dijo...

No tenía ni idea. La caracterización estaba bastante bien hecha por lo que se ve.

No puedo hablar de los 50, pero puedo dar fe de como hacia finales de los 60 y primeros 70, los pastores trashumantes que venían de las sierras de Teruel al término de Baños de la Encina en Sierra Morena,en el límite entre Jaén y Ciudad Real, vestían de forma no muy distinta. Y con mantas pardas, mastines y arreos que parecían de otro tiempo.

Guardo un gratísimo recuerdo de todos estos herederos del Honrado Concejo de la Mesta.

Saludos.

fabad dijo...

He dicho los 50, por coincidir con mi niñez, un tanto lejana, pero es verdad que no era difícil encontrarlo en las siguientes décadas. Hay que admitir, no obstante, para ser justo con la historia "reciente", que en esas décadas, existiendo, eran mucho menos frecuentes, aunque en ciertas zonas del País, no se alcanzara el nivel debido.
Lo del Cateto, fue un montaje, sin mas. Le sirvió para, con el tiempo y su amistad con Manzanares, tomar una alternativa, creo que en Motril, con Curro Girón de padrino, que también fue su última corrida. Por cierto, que toreaba bien, como también su hijo, que empezó sin caballos, después de estudiar Económicas y como hay tantos intereses extraños en el mundo taurino, lo abandonó.
Baños de la Encina, huele a Toros...