viernes, 9 de octubre de 2009

El afeitado viene de lejos


Hasta las reinas pidiendo el afeitado, hace
tantos años, ¿como podemos aguantar
tanto?. Algunos lo asumieron hace mucho.
No sé si desde Isabel la Católica...

2 comentarios:

Xavier González Fisher dijo...

Paco: Enseguida transcribo una parte de un documento que obra en el Archivo Histórico de Guadalajara, México, en el que se hace una curiosa alusión a los "toros mochos". El documento está fechado en 1799, así que en efecto, el afeitado es muy, pero muy lejano en el tiempo, aquí una prueba de más de dos siglos:

"Los indios justiciales del pueblo de San Martín de esta mi jurisdicción acostumbran anualmente celebrar al señor San Martín como a su titular, con función de iglesia y corridas de toros, aunque sea mochos, y como quiera que el 11 del mes de noviembre próximo venidero se comience dicha acostumbrada función, hace presente Vuestro Teniente que en el día no deben cosa alguna de tributos, arcas de comunidad ni hospital real y que por tanto, no se encuentra impedimento por esa parte para la licencia que impetran. Dios nuestro señor guarde a Vuestra Alteza los muchos años que estos reinos necesitan de su respetable gobierno..."

gomez de lesaca dijo...

Las polémicas eran apasionantes y apasionadas.

Los prohibicionistas de épocas anteriores, incluidos los Papas, alegaban para la supresión de los festejos los peligros que corrían las personas, tanto sus cuerpos como sus almas si morían en pecado. No era por compasión hacia los animales.

También alegaban algunos para su prohibición la enorme mortandad de caballos, con el perjuicio evidente para los ejércitos del Rey. Yo he leído un memorial remitido al Consejo de Castilla a finales del reinado de Felipe II, creo recordar, que plasma estas ideas.

Quevedo también era antitaurómaco. Él y otros, preocupados por la decadencia de España, no soportaban que la nobleza abandonase sus deberes militares y en cambio se expusiese como caballeros en plaza.

En las pruebas para acceder a un hábito de las órdenes militares algunos presentaron como mérito haber toreado.

El texto que cita Xavier González Fisher demuestra además la función benéfica, asistencial, que históricamente han tenido los festejos taurinos.

Saludos cordiales.