martes, 27 de abril de 2010

Torreño en Jérez del Marquesado





El 12 de septiembre de 1998, toreó en Jérez del Marquesado, el novillero Juan Carlos Torreño, que en 1999 debutó con picadores en su pueblo natal, Ubrique y que ahora se está haciendo famoso en la tele.
Ya he dicho, en otras ocasiones, que esto no tiene nada que ver con las grandes ferias. Esta es otra Tauromaquia (diría que necesaria y que deberían quitarle la golfería que le rodea y no desde luego, por los novilleros que junto al Toro, en estos niveles son los honrados).
Por cierto que este día al novillero granadino le dejaron plantado dos banderilleros y el de Ubrique se presentó sin ninguno de los tres que tenía que llevar. Por ello, Rafael Santiago (q.e.p.d), que estuvo sensacional con capote y banderillas, tuvo que lidiar y banderillear los cuatro novillos (y no le dieron ni las gracias). Añadamos que los novillos dieron buen juego, que la plaza (la del pueblo) estaba llena, que los novilleros estuvieron muy bien, especialmente Perete y que los propios novilleros tuvieron que apuntillar sus novillos. ¡Los pueblos!.

4 comentarios:

Tauromagia dijo...

Siempre que voy a Granada miro el patio de la casa del Palometas, y le comento a quien me acompañe: "en ese patio he visto yo torear de muleta al mismísmo Francisco de Cossío con una pila de años y más afición que un muletilla".
El otro día me pareció ver a Julio. Aún lo recuerdo en La Peza, cargado de ilusión.
¿Qué sería de aquel muchacho?...

fabad dijo...

Pues Julio que sabe de Toros como pocos, sigue toreando galafates en su casa. Es un buen albañil y está en posesión del carnet de banderillero. De vez en cuando se va al Valle del Terror y cuando lo llaman por aquí se nota su presencia. Cuando hay un problema con un Toro que no le puede un rejoneador, allí está Julio para matarlo. Si alguien necesita un buen tercero que lo llame.
Supongo que nos conocemos pues yo estaba allí el día que toreó D. Francisco (yo también di algún trapazo).
Saludos

Tauromagia dijo...

A sus ochenta y pico, con el aliento perdido mientras todos aún conteníamos el nuestro, una vez se tapó tras las tablas de aquel improvisado tentadero, nos sorprendía contándonos: "es que el médico me ha prohibido torear becerras, ya que estas se vuelven con rapidez y tienes que estar muy rápido, por eso es preferible echarse con una erala cuando cabe la posibilidad".

fabad dijo...

A quien realmente temía D. Francisco (q.e.p.d) era a su hija, no a los médicos ni al becerro (que no becerra) que toreó.